La importancia de Dele Viaje...

La importancia de Dele Viaje

por Oscar Jimenez Alvarado

“Dele Viaje” es una serie de televisión costarricense. Había visto un par de referencias en prensa, sabía que era un proyecto de José Pablo García y que era un proyecto relacionado con la Universidad Veritas. Sin embargo, no la consumí completa hasta hace un par de domingos que me senté a ver la primera y segunda temporada de tirón. La primera temporada no me terminó de gustar, pero la segunda fue una de las más agradables sorpresas que he tenido este año en materia de series. Si bien no es perfecta, la producción tiene cuatro aspectos positivos que hacen que valga totalmente la pena. Les cuento:

  1. El primer beso gay en la televisión nacional. Es la primera vez en la historia de la ficción televisiva costarricense que aparece un personaje que explora abiertamente su homosexualidad. También es la primera vez que se presentan de manera explícita besos y caricias entre dos hombres. Ya la tele costarricense había tenido un personaje gay en La Pensión interpretado por César Meléndez, pero esto es completamente diferente. Mientras el personaje de Meléndez se construyó desde el estereotipo y la comedia, el que presenta Dele Viaje se construye desde la aceptación y desde el género dramático. El actor Manuel Sancho logra construir a un joven futbolista agobiado, que explora su sexualidad mientras lucha contra sí mismo y contra los silencios impuestos por terapias que buscan hacerlo “normal”. Sin duda, la historia de “El Negro” es la mejor contada de todas; es la que tiene el personaje que más evolucionó; y es la que saca mocos y sonrisas al mismo tiempo en la escena final de temporada con tan solo una frase.
  1. Las sensaciones tienen protagonismo. La incomodidad, la tristeza, el agobio, la depresión, la cólera y otras sensaciones profundamente humanas tienen un lugar fundamental en la segunda temporada de la serie. Los personajes se sienten hechos mierda internamente por su físico, por su orientación sexual o por la poca claridad con respecto a su vida, y los capítulos se encargan de dejarnos eso claro de forma explícita o solapada. Y esto, aunque parezca un hecho menor, también es relevante porque demuestra que nuestra tele tiene la capacidad de contarnos historias profundas, llenas de matices, y alejadas de esa visión acartonada y edulcorada de la vida donde la Gorda Loli y Papaturro eran los protagonistas.
  1. La exploración de los formatos. Escenas de comedia musical en San José centro, flashazos de ciencia ficción en medio de una crisis de aceptación sexual y dramas sentimentales juveniles. Todo cabe en las historias que el director-guionista de la serie desarrolla en la segunda tanda de capítulos que son, en su conjunto, una declaración de intenciones que busca explorar formatos, narrativas y personajes. Es cierto que algunas historias se desarrollan mejor que otras, pero también es cierto que esta experimentación es valiente en un contexto nacional donde nuestras televisoras solo compran formatos de concursos, producen programas costumbristas sobre campesinos y hacen comedias de situación con publicidad metida en cada escena.
  1. Es televisión pública. También parece un hecho menor, pero no lo es. Que una señal estatal, pública, financiada por todos y todas, se atreva a darle cabida a una ficción experimental, repleta de personajes jóvenes contradictorios, que exploran su sexualidad y que están destruidos emocionalmente es algo importante. Es el Estado hablándonos de la depresión, de la homosexualidad, de las relaciones sentimentales y de todo lo que implica el proceso de madurar como personas jóvenes. Es la cadena pública brindando espacio a un San José contradictorio, complejo y realista. El mismo SINART que produjo en el pasado El Fogón de doña Chinda de Miguel Salguero y las Fisgonas de Paso Ancho de Samuel Rovinski avanza sustancialmente en calidad all darle espacio a Dele Viaje de José Pablo García, reafirmando su apuesta por modernizarse y convertirse en una tele pública con vocación de servicio, que experimenta con historias propias del siglo XXI ¡Muy bien Canal 13!

Como les dije, estas son tan solo cuatro razones por las que creo que Dele Viaje vale la pena, pero seguro hay más. Realmente, espero que el equipo productor pueda concretar una temporada más para que sigan desarrollando estos personajes con el cariño, la honestidad y el empeño de esta tanda de episodios. En serio, dele la oportunidad a esta serie, para que luego también pueda decir como yo: ¡Muchas gracias Dele Viaje! ¡Gracias por demostrar que se pueden hacer series nacionales de calidad!