Jenny Cascante González

 

 

  Jenny Cascante González: Estratega y gestora de contenido digital. Bloguera desde 2009. Co-fundadora, editora y redactora del sitio web de tv, cine y entretenimiento badhairdays.net

 De viajes en el tiempo y el sentido de pertenencia
Es admirable la singular manera con que Dele Viaje aborda un tema clásico (y mi favorito) de la ciencia ficción: viajes en el tiempo. Particularmente siendo algo que desde la primera temporada de la serie se veía como un hilo argumental destinado exclusivamente para la amigable pero excéntrica Pupis. En el tercer episodio de la segunda temporada, titulado “Matrimonio”, empieza a fungir como un elemento de convergencia que apunta hacia las vulnerabilidades de los demás personajes sin provocar (al menos por ahora) un giro disparatado en sus historias. 

 

Pupis, la única que por lo menos tiene clara su situación, sabía que podía confiar en el Dr. Lin para conversar sin tener que escuchar los comentarios odiosos típicos de Fabri (recordemos el “es que hablás demasiado, mae” que él le dice en el episodio anterior). Con la seguridad que le inspira el Dr. Lin, ella logra externar puntualmente sus temores sin ser juzgada y, por primera vez en dos temporadas, alguien le dice que todo tiene razón de ser y que ella pertenece a este momento.

´Carlos, por su parte, no se logra comunicar con la única persona que ha creído y depositado su corazón en él desde el principio: Le. Mientras camina dando pasos largos frente al local donde ella trabaja, notamos que aquel memorable sonido chirriante de sus rodillas está de vuelta. A Carlos lo atormentan tantísimo el presente y los eventos que no puede cambiar, que olvida que en su pasado y futuro siempre ha estado y estará ella, buscándolo. Nos extenuamos junto a él en esa escena rodeado de adolescentes burlones.
En cuanto a Beto, el eco inexorable de las voces de Macho y Cami llamando a Bagheera le hacen recordar su constante auto sabotaje: todas esas cosas que hace mal desde que tiene memoria y todos esos lugares equivocados en los que ha buscado algo que lo ayude a sentirse mejor. Beto, escuchando por primera vez a Rocío  (la amiga de Cami), enfoca sus pensamientos en la nobleza romántica que generalmente le damos a la idea de “hoy”, muy similar a la frase contundente que el Dr. Lin le dice a Pupis: “Usted tenía que estar aquí”
Dele Viaje lo ha venido haciendo bien y lo considero un esfuerzo maravilloso para relatar, en formato episódico, varias historias con ayuda de elementos cotidianos que generan interés en sus seguidores. Sobresalen su edición de sonido, detalle donde generalmente fallan las producciones nacionales, y una fotografía limpia, visiblemente trabajada con cariño. Sus personajes parecen estar aún en proceso de profundización, pero esto podría cambiar próximamente, poco a poco.
Resalto el buen uso de redes sociales que la producción está llevando a cabo, con diferentes canales digitales para comunicarse con su audiencia. Maravilloso que los personajes de la serie no se quedan atrás, ya que cuentan con sus propios perfiles en Facebook ¡y conversan con sus fans!. Esto una movida brillante, inesperada y novedosa que no se había visto en la historia de las producciones nacionales.
Hay que darle una oportunidad a Dele Viaje, y no únicamente porque se trata de una producción arriesgada en un mundo donde tenemos a la mano un catálogo amplísimo de propuestas televisivas, sino por lo que representa. Lo que alguna vez fue simplemente una idea, hoy se ha convertido en un vínculo especial que nos motiva a darle play cada semana y sentir que somos parte de la vida de Macho, Beto, Le, Pupis y Cami.